JOAQUÍN CAPILLA PÉREZ

Olvidado injustamente: los detalles de Joaquín Capilla Pérez, el mejor clavadista de todo México

Un atleta que vivió en el Olimpo.
viernes, 23 de julio de 2021 · 12:27

Tenía 17 años cuando se convirtió en rey de las alturas. Su afición pasó de la natación a los clavados. Amaba la sensación de volar, de caer precipitadamente y tocar la piscina como la caricia de una hoja en el otoño. Joaquín Capilla Pérez fue uno de los deportistas más galardonados en la historia y el mejor clavadista del país.

Con el arranque de los Juegos Olímpicos, es infaltable recordar la trayectoria del medallista. Un repaso a través de la gloria, los vítores y, de igual forma, por sus escondrijos más oscuros. La leyenda del agua no debería ser olvidada injustamente por el tiempo. Su honra debería estar grabada en piedra.

Joaquín fue un deportista que lo dio todo en el podio de saltos.

En 1948, cuando Joaquín tenía 19 años, se sumó al equipo mexicano que competiría en los Juegos Olímpicos de Londres. Había mucho rechazo por su juventud y la falta de experiencia internacional, pero él se ocupó de callar las bocas afiladas. Logró, con mucho esfuerzo, calzarse una medalla de bronce. Desde entonces, el ojo público deportivo se fijó en sus crecientes esfuerzos por llevar a México a un nuevo nivel en el olimpo atlético.

Cuando llegó a los Juegos Olímpicos de Helsinki en 1952 sufrió una lesión media en su mano izquierda durante los entrenamientos. Muchos pensaron que Capilla sería destronado y caería de su privilegiada vitrina. No obstante, tuvo una memorable competición contra su amigo estadounidense, Samuel Lee. ¿El resultado? El mexicano ganó la medalla de plata.

Falleció a los 81 años en su querido México.

Los aplausos fueron insostenibles. 4 años después, en los Juegos Olímpicos de Melbourne, el saltador logró abrir las puestas del paraíso. Ganó dos medallas: una de oro y otra de bronce. Fue bañado por la gloria de la inmortalidad deportiva y fue el precursor de una legión destacada de atletas clavadista. Todos ansiaban ver a México en el podio.

En 2009, recibió el Premio Nacional del Deporte por ser el personaje mexicano más galardonado en los Juegos Olímpicos. Una hazaña que lo acompañó de por vida. No obstante, ante tanta exposición, reflectores, entrevistas e interés mediático, vivió una preocupante etapa.

El lado oscuro de la victoria

“Me pasó lo que a muchos cuando llegan de novatos a campeones y la fama los envuelve hasta perderlos”, comentó en una entrevista que recuperó Televisa News. El famoso clavadista se sumió en una pesadilla de alcoholismo.

Carmelita Zavala, segunda esposa de Joaquín Capilla Pérez, fue la responsable de rescatarlo de las penurias. Juntos atravesaron el infierno y resurgieron de las cenizas. Él encontró amparo en la religión y ella, feliz, lo abrazó hasta el último aliento. El saltador falleció en 2010 por un infarto. Sin embargo, su legado frente a la piscina sigue intacto. Una memoria que se mece en el recuerdo de miles de admiradores.

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